miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi musa.

Desde el horizonte en la playa, puedo verte llegar.
A lo lejos el amanecer y los dulces colores radiantes
En fuego y agua detrás de ti...
Cada vez atenuándose en tu resplandor,
De tu energía dulce como la miel.
El dulce aroma de la fragancia de tu piel,
Puedo percibir desde tu acercamiento,
Mientras nuestra separación es cada vez más corta...
Hasta llegar a cero.
De terciopelo cae tu presencia en mi ser,
Ante el retorno de las sensaciones congeladas
Que ante el transcurso del tiempo quedaron allí,
Abandonadas e ignoradas.
Dejar de sentirme anestesiada
Y sentir que mi cuerpo revive y finalmente siente.
La perfecta complementación musical
Mezclados con el encanto de nuestras voces,
Uniéndose en una reciprocidad armoniosa
Del diálogo que fluye como el agua en una cascada
Con tal fuerza e intensidad
Y contenida de una atracción intelectual
De típicos sapiosexuales ansiosos por alguna verborrea
Entre el apasionamiento de poesía, arte y música.
La perfección de la vida,
El impulsor de intensificar nuestras percepciones
Y la sensibilidad profunda de la esencia pura de la humanidad
Plasmadas en huellas de desorden y caos de sábanas y libros.

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